La navidad no significa mucho para mí, el nacimiento de Jesús lo celebro en cada mañana, con el soplo de vida que él me regala, en cada atardecer, con la misericordia y el cuidado que tiene de mí. Enseñándome fortaleza en un país tan lleno de incertidumbre, dándome amigos, familia, y sorprendiéndome con un regalo tan grande que llenó mi corazón.
Sólo quiero decirles gracias por tomarse el tiempo de leer este espacio tan loco a los que no conozco, a los que conozco gracias por su vida, por todo lo lindo que aportan a mi existir, a los que quiero yo no sería lo mismo sin ustedes, cada uno a llenado mi vida de cositas lindas como la sal condimenta las comidas. A los que estoy por conocer...bienvenidos, no se vayan nunca a todos.
Este año que viene es un año de retos, de amigos, de sueños, de éxitos, de vida, de alegrías, de esperanza y ganas de paz, libertad, abundancia, niños en la escuela, jóvenes con buenos trabajos, frijolitos y tortillas en la mesa, montañas, sierras, pueblos, aldeas, volcanes, lagos tan nuestros, tan vivos en nuestra piel que nos hacen lo que somos.
Por la poesía, el arte, la foto, el periodismo, la comunicación, porque nuestra libertad de expresión sea real, por un año lleno de cócteles con buen vino y boquitas, por los nuevos sabores, por la cumbia, por el hip hop, por la electrónica, por nuestros rincocitos, por las risas, las lágrimas, por las pruebas que nos hacen más fuertes, por todo lo que pasa y pasará.
Porque Seletenango brille con cuetes, tamales, atolín, y que su pueblo viva feliz y tranquilo lleno de abundancia y buena cosecha.
Los quiero mucho muchis!
Yo.
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